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Publicado el 12 de junio de 2026

Presidente Underwood: lo que tienes que saber de las temporadas 4 y 5 de ‘House of Cards’

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Marina Such

Periodista especializada en series, aunque en otra vida también escribió sobre baloncesto y astronomía.

Los Underwood están en la Casa Blanca, pero eso no mitiga sus ansias de poder y de manipulación de todos los que están a su alrededor para mantenerlo. Y desde la temporada 4, ‘House of Cards’ muestra las consecuencias que tiene.

Desde el principio de House of Cards, el objetivo de Frank Underwood ha sido escalar posiciones desde el whip de los demócratas en el Congreso (algo así como el parlamentario que ha de asegurarse de que sus compañeros mantienen la disciplina de voto) hasta poner un pie en la Casa Blanca, cosa que consigue cuando es nombrado vicepresidente de Garrett Walker. Esa meta, de hecho, queda marcada ya en el primer episodio de la serie, transcurre en la toma de posesión de Walker y que deja claros los dos principales elementos de la ficción: los pensamientos dichos a cámara de Frank y su obsesión por ser alguien. Porque entrar en el Despacho Oval es insuficiente para él; su objetivo último no es otro que acumular poder solo por el mero hecho de tenerlo.

El poder en su forma más pura y absoluta es lo que persiguen tanto Frank como Claire Underwood a partir de la tercera temporada, en la que las aspiraciones políticas de ella comienzan a confluir y a entrar en conflicto con las de él. Hasta ese momento, la señora Underwood ha estado aparentemente apaciguada con sus intentos de montar una fundación (no exentos de controversias) mientras su marido maniobraba y apuñalaba por la espalda, no siempre de manera metafórica, hasta conseguir que Garrett Walker lo nombrara vicepresidente. Y ninguno de los dos van a sentirse satisfechos con los que tienen.

Los Underwood en las temporadas 4 y 5 de ‘House of Cards’

Cuando arranca la cuarta temporada, la sensación que predomina es que esa insatisfacción está erosionando los cimientos de un matrimonio que parece mantenerse unido por la ambición y la sed de poder. Frank ha conseguido defenestrar a sus supuestos aliados políticos para auparse hasta ser elegido presidente y Claire, harta de estar a su sombra, empieza a expresar claramente sus propias ambiciones políticas, focalizadas en ser embajadora de Estados Unidos ante la ONU. ¿Pueden ser un obstáculo para las de su marido, que se presenta a la reelección con la gran mayoría de su partido en contra?

Así empieza la cuarta entrega, con Claire resentida por haber tenido que renunciar a su propósito y Frank disfrutando de su victoria en los caucus de Iowa, una parte importante del proceso de primarias demócratas para elegir a su candidato a las elecciones presidenciales de 2016. Los dos personajes están distanciados y enfrentados porque sus pretensiones de poder chocan y su propia unión, basada en objetivos y ambiciones comunes, peligra. 

Además, el presidente Underwood fía todo su capital político al programa America Works, una iniciativa similar a la que presentaría Joe Biden en 2021 para reducir la tasa de desempleo con una potenciación de los puestos de trabajo en el gobierno federal. En el caso de ‘House of Cards’, Frank pretende ponerla en marcha recortando los programas de subsidios y aprovechando en su favor diversas actuaciones de FEMA, la agencia federal de emergencias. Conseguirá ganar las primarias demócratas y, milagrosamente, hasta salvar su matrimonio con Claire al proponerla como candidata a la vicepresidencia una situación muy inusual que los coloca a ambos en la cúspide del poder. Y eso los acaba llevando a corruptelas variadas para “asegurar” su victoria en las presidenciales frente al republicano Will Conway, demostrando que no hay ningún límite que no estén dispuestos a cruzar para amasar todavía más poder.

La política internacional de ‘House of Cards’

Por supuesto, mientras Frank traiciona y manipula en la sombra, tanto su administración como la de su antecesor, Garrett Walker, tienen que hacer frente a diferentes conflictos y crisis políticas que, a veces, se inspiran en situaciones reales y que, en otras ocasiones, los espectadores habían podido ver en series políticas anteriores como El ala oeste de la Casa Blanca o hasta Scandal.

Durante su primera legislatura, Underwood intenta poner en marcha un plan de paz entre Israel y Palestina para el que necesita el apoyo de Rusia, plan que amenazará con dar al traste con todo lo que ha construido cuidadosamente en todos los años anteriores. Ve la política internacional con la misma falta de moralidad y creencia en que el fin justifica los medios con las que opera en el escenario nacional, pero sus escasos escrúpulos lo llevarán incluso a manipular atentados terroristas y suscripciones electorales con tal de garantizar su reelección como presidente. Curiosamente, el mismo año de emisión de la quinta temporada de House of Cards, en 2017, la sexta entrega de Homeland giraba también alrededor de la erosión del sistema democrático estadounidense.

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