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Publicado el 7 de julio de 2026

Las mejores películas basadas en hechos reales para el verano

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Marina Such

Periodista especializada en series, aunque en otra vida también escribió sobre baloncesto y astronomía.

La realidad siempre supera a la ficción, y también es una gran fuente de inspiración para el cine, que ha transformado en películas desde hechos históricos poco conocidos a historias inspiradoras de superación.

Es posible que mucha gente sepa de la odisea de la misión Apolo XIII por el cine. La película de Ron Howard, estrenada en 1995, contaba con Tom Hanks, Kevin Bacon y Bill Paxton como los tres tripulantes de la segunda misión de ese programa de la NASA rumbo a la Luna, en 1970, que sufren, de repente, un serio accidente que pone en peligro sus vidas. Apolo 13 inmortalizó la peripecia de los astronautas liderados por Jim Lovell y de los ingenieros y controladores de misión a las órdenes de Gene Kranz, director de vuelo, en su carrera contrarreloj para conseguir que la nave regresara a casa sana y salva.

Es un gran ejemplo de esas películas basadas en hechos reales que acercan al gran público historias muy populares en su momento o, por otro lado, bastante desconocidas, que reciben nueva atención cuando Hollywood se fija en ellas. Es muy habitual que dichas historias tengan algún componente inspirador, de superación de las adversidades, o se centren en personajes con unas vidas que comúnmente diríamos que son “de película”. Por ejemplo, y siguiendo con la temática de la carrera espacial, Katherine Johnson.

Personajes reales que son de película 

Johnson formaba parte del grupo de calculadoras de la NASA, mayoritariamente mujeres que realizaban los cálculos matemáticos de las órbitas y las trayectorias que las naves espaciales debían seguir para alcanzar, por ejemplo, la Luna. La peculiaridad es que Johnson era una de las mejores calculadoras de la agencia, pero también era negra en los años 60, cuando la segregación racial estaba en boga hasta en el programa Apolo. Figuras ocultas (2016), de Theodore Melfi, contaba la historia de Johnson y otras compañeras negras del departamento peleando porque se reconociera su trabajo al mismo nivel que el de las calculadoras blancas y, a ser posible, que el de sus colegas varones, y se apoyaba en el trío protagonista que formaban Taraji P. Henson, Octavia Spencer y Janelle Monáe para lograrlo.

Que sus protagonistas formaran parte de una minoría había condenado su historia a los márgenes, cuando merecía ser contada tanto como las epopeyas de los astronautas, y son esos relatos basados en hechos reales muchos de los que llaman la atención de los cineastas. Por ejemplo, el equipo de atletismo campo a través del instituto de MacFarland (California), fundado a finales de los 80 por Jim White, ex entrenador de fútbol americano caído en desgracia. Tal y como se cuenta en la película MacFarland, White (interpretado por Kevin Costner) llega a un centro con mayoría de estudiantes hispanos con los que le cuesta conectar inicialmente, pero que terminarán siendo unos de los mejores corredores del estado.

El deporte, de hecho, suele ofrecer muchas de estas inspiraciones porque reúne desde personajes que atraviesan una evolución notable a un objetivo que parece inalcanzable y por el que todos trabajan duramente. Historias como la de La vida en juego (2006) lo demuestran, contando cómo el fútbol americano puede ser una vía de escape y reinserción para los jóvenes internos en el Centro de Detención Kilpatrick. Con esa idea montó el equipo en los 90 Sean Porter, a quien da vida Dwayne Johnson.

Inspiraciones libres en la realidad

Pero los hechos reales pueden inspirar películas que no los cuentan de una manera fiel, sino que amalgaman varios para mostrar un tema que interesa a los cineastas, por ejemplo. Es una opción bastante más común de lo que parece; lo mismo pueden ser los granjeros del Tennessee oriental que, en los 80, perdieron sus cosechas por culpa de la climatología y que, agobiados ante préstamos y la amenaza de inundaciones, trabajaban como esquiroles por los alrededores para evitar que los bancos les quiten sus granjas. Es justo lo que se ve en Cuando el río crece (1984), con Mel Gibson y Sissy Spacek.

Contra un sistema injusto que da pocas opciones a los desfavorecidos pelea también el protagonista de John Q (2002), que toma como rehenes a varias personas en la sala de espera de un hospital como medida de presión para que su hijo reciba la cirugía cardiaca que el seguro le niega. Denzel Washington interpretaba a una versión de, entre otros, un hombre que protagonizó un incidente similar en las urgencias de un hospital de Toronto durante la Nochevieja de 1999. 

Estas inspiraciones más libres ofrecen mayor margen de maniobra a los cineastas, que pueden contar la misma historia de otra manera, o siguiendo otros caminos que les interesen más. Pueden permitirse cambiar el final o alterar la realidad en aras de conseguir una mejor película. Así, el accidente de un avión de Alaska Airlines en 2000, y las acciones de sus pilotos para evitarlo, se transforman en el drama que vive William “Whip” Whitaker en El vuelo, una película de Robert Zemeckis de 2012. Alcohólico y desinteresado por la vida, un incidente en un vuelo a Atlanta le servirá como llamada de atención para enderezar su existencia.

Hay tantos ejemplos de películas basadas en hechos reales como se te ocurran, desde las que se basan en asuntos históricos a las que recuperan a personas olvidadas por el tiempo, y continúan siendo un tipo de cine que goza de gran popularidad.

Dónde puedes ver las películas en AXN y AXN Movies

  • 6 de julio: Cuando el río crece (AXN Movies)
  • 18 de julio y 24 de agosto: John Q (AXN Movies)
  • 19 de julio: Figuras ocultas y Apolo 13 (AXN)
  • 27 de julio: El vuelo (AXN Movies)
  • 1 de agosto: La vida en juego (AXN Movies)
  • 22 de agosto: MacFarland (AXN Movies)